Noveno Día de la Novena de Navidad - 24 de diciembre

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  En el nombre del Padre del Hijo y del Espiritusanto Amen 1.- Oración para comenzar Benignísimo Dios de infinita caridad que nos has amado tanto y que nos diste en tu Hijo la mejor prenda de tu amor, para que, encarnado y hecho nuestro hermano en las entrañas de la Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; te damos gracias por tan inmenso beneficio. En retorno, te ofrecemos, Señor, el esfuerzo sincero para hacer de este mundo tuyo y nuestro, un mundo más justo, más fiel al gran mandamiento de amarnos como hermanos. Concédenos, Señor, tu ayuda para poderlo realizar. Te pedimos que esta Navidad, fiesta de paz y alegría, sea para nuestra comunidad un estímulo, a fin de que, viviendo como hermanos, busquemos más y más los caminos de la verdad, la justicia, el amor y la paz. Amén. Padre Nuestro 2.- Oración para la familia Señor, haz de nuestro hogar un sitio de tu amor. Que no haya injuria porque Tú nos das comprensión. Que no haya amargura porque Tú nos bendices. Que no

Hoy la Iglesia Celebra a Santos Apóstoles Felipe y Santiago

Hoy, 3 de mayo, la Iglesia recuerda a los santos apóstoles Felipe y Santiago, a quienes Jesús convocó para formar parte del grupo de sus discípulos más cercanos, los Apóstoles. Ambos coronaron el anuncio del Evangelio a través del martirio, como signo de fidelidad absoluta a su Maestro, Jesús de Nazaret.

Felipe nació en Betsaida y fue discípulo de Juan el Bautista. Fue uno de los primeros a quien llamó Jesús. Él fue quien preguntó al Señor: “¿Cómo vamos a darle de comer a tanta gente?” (Jn 6, 5-7) preocupado por aquellos que siguieron al maestro. A él se dirigió un grupo de paganos que deseaban conocer al Señor (Jn 12, 20-22). Además, Felipe fue quien le pidió a Cristo que le “muestre al Padre” (Jn 14, 8-11) en la última cena.

Después de la Ascensión, Felipe recibió el Espíritu Santo en Pentecostés, junto con los otros apóstoles y la Virgen María. Posteriormente partió a la región de Frigia (actualmente Turquía, Hungría, Ucrania y el Este de Rusia) para anunciar la Buena Noticia a las gentes de esas tierras.

San Felipe fue apedreado y crucificado en Hierápolis, donde murió. En el siglo VI las reliquias del Apóstol fueron llevadas a Roma y colocadas en la Basílica de los Doce Apóstoles. El martirologio de la Edad Media celebraba su fiesta el 1 de mayo pero posteriormente se desplazó la fecha al 3 de mayo.

Por su parte, Santiago es llamado en la escritura el “Hijo de Alfeo”, y también se le conoce como “El primo del Señor” porque su madre era pariente de la Virgen. A él se le atribuye la autoría de la primera epístola católica. Precisamente allí está consignada uno de los principios más importantes para la vivencia de nuestra fe: “La fe sin obras, está muerta”.

También encontramos en los Hechos de los Apóstoles menciones a este apóstol, como aquella en la que se señala que era muy querido por la Iglesia de Jerusalén y que lo llamaban “el Obispo de Jerusalén”. San Pablo lo menciona en su carta a los Gálatas, al lado de San Pedro y San Juan. Además, el Apóstol de Gentes comenta que después de su conversión fue a visitar a Pedro, pero no encontró a ningún discípulo sino a Santiago. Incluso en la última visita de San Pablo a Jerusalén, este fue directamente a su casa, donde se reunió con todos los jefes de la Iglesia de Jerusalén (Hech. 21,15).

La gente lo llamaba: “El que intercede por el pueblo”, porque, según la tradición, oraba siempre pidiendo perdón a Dios por los pecados de su pueblo.

Una antigua tradición recoge también un episodio en el que Santiago fue causa de escándalo entre los fariseos y escribas. Por ello, el Sumo Sacerdote Anás II, aprovechando la concurrencia que se presentaba en la fiesta judía, lo interpeló diciendo: “Te rogamos que ya que el pueblo siente por ti grande admiración, te presentes ante la multitud y les digas que Jesús no es el Mesías o Redentor”. Ante este pedido, Santiago respondió: “"Jesús es el enviado de Dios para salvación de los que quieran salvarse. Y lo veremos un día sobre las nubes, sentado a la derecha de Dios".

Los sumos sacerdotes enfurecidos por su respuesta -pues temían que todos los judíos se convirtieran al cristianismo- mandaron capturar a Santiago y lo llevaron a la parte más alta del templo. Desde allí lo echaron hacia el precipicio. El apóstol cayó de rodillas y murió mientras repetía las palabras de Cristo: “Padre Dios, te ruego que los perdones porque no saben lo que hacen".

Más información:

Tomado de ACI PRENSA  & CHURCH POP ESPAÑOL

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